Los dos mecanismos que más engañan

En el OA anterior vimos que una correlación admite cuatro lecturas. Dos de ellas son las más traicioneras y merecen nombre propio.
Tercera variable o confusora: existe un factor C no medido que causa tanto A como B, creando la ilusión de que A y B se relacionan. Ejemplo: quien tiene más estudios gana más y vive más sano. ¿Estudiar causa salud? Puede ayudar, pero buena parte se explica porque la posición socioeconómica (la confusora) da acceso a escuelas y a mejor alimentación y medicina.
Causación inversa: la flecha va al revés de como la dibujamos. Vemos que las personas que visitan al médico están más enfermas y pensamos «ir al médico enferma», cuando en realidad estar enfermo causa ir al médico. La dirección del tiempo y de la lógica se invirtió.
Cómo elegir entre las explicaciones rivales
Ante «A va con B», genera las hipótesis y busca qué las distinguaría. Para la confusora: pregúntate qué factor común podría causar ambos y si el estudio lo midió o controló. Para la causación inversa: pregúntate qué vino primero en el tiempo; si B aparece antes que A, la flecha A causa B es sospechosa. Ejemplo: «los países con más televisores tienen más premios Nobel». ¿La TV inspira ciencia? Más probable: el desarrollo económico compra televisores y financia investigación (confusora).
La evidencia decisiva suele venir de manipular la supuesta causa: si cambio A y B responde, hay causalidad; los experimentos aleatorios son el estándar porque rompen el empate al asignar al azar, igualando en promedio todas las confusoras. Sin experimento, la cautela manda: describe la correlación y nombra las explicaciones alternativas en vez de casarte con una.
Se observa que los niños con más zapatos grandes leen mejor. ¿Cuál es la explicación más razonable?
En la causación inversa, la relación causal real va en sentido contrario al que se afirmó a partir de la correlación.
Cuando un factor oculto C causa a la vez A y B, C se llama variable de . Cuando concluimos «A causa B» pero en realidad «B causa A», cometemos el error de causación .
Empareja el caso con su mecanismo
Une cada correlación sorprendente con el mecanismo que la explica:
Toma una correlación que te parezca sospechosa de un estudio o noticia. Escribe tres hipótesis rivales: la causa directa que sugiere el titular, una posible confusora, y una posible causación inversa. Indica qué dato o qué experimento te permitiría decidir entre ellas.
Pregunta guía: ¿qué más podría mover a las dos o invertir la flecha?
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Un titular resume un estudio observacional. Una afirmación comete causación inversa. Señálala:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Chequeo: confusoras y dirección causal
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Para dominar este tema
- La confusora es un tercero que causa A y B por separado.
- Controlar o inmovilizar la confusora revela la relación real.
- La causación inversa toma la flecha en dirección contraria.
- El orden temporal ayuda a sospechar quién causa a quién.
- Manipular A con un experimento es la prueba más fuerte de causalidad.
Siguiente: Riesgo absoluto y relativo — pasamos de «qué causa qué» a «cuánto y cómo se cuenta»: por qué el mismo cambio de riesgo puede sonar a sorpresa o a susto según el número que elijan.
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