El sesgo no vive solo en la lista

En el OA anterior vimos que la muestra debe representar a la población. Pero el sesgo puede colarse en tres puntos que la lista no controla.
Sesgo de no respuesta: de todos los elegidos, solo contesta una fracción, y esa fracción no es un reflejo del resto. Quien no contesta un correo institucional suele ser quien menos usa el correo; quien no levanta el teléfono puede ser quien más trabaja. El resultado describe a los que responden, no a los elegidos.
Sesgo de selección: el método deja fuera a un grupo de forma sistemática (encuestar solo por app excluye a quien no tiene smartphone). Sesgo de redacción: la pregunta misma sugiere o impone la respuesta. Las tres distorsiones se llaman sesgo porque corren el resultado siempre hacia el mismo lado, no por azar.
Reescribir la pregunta para que sea neutra
El sesgo de redacción es el más fácil de ver y el más usado sin querer. Compara dos formas de lo mismo: «¿Apoyas que se derroche el dinero en ese gasto inútil?» frente a «¿Apruebas o desapruebas este gasto público?». La primera ya cargó la respuesta: «derroche» e «inútil» empujan hacia el no. Una pregunta neutral no admite adjetivos que juzguen, ofrece las dos direcciones por igual y no asume lo que el encuestado siente.
Otros trucos de redacción: las preguntas dobles («¿te gustan el sabor y el precio?») mezclan dos cosas y la respuesta no sabe a cuál se refiere; las opciones incompletas (forzar «sí/no» cuando hay término medio); y el efecto de orden (poner primero la opción que quieres que se elija). Detectar el sesgo de una encuesta es, muchas veces, leer en voz alta la pregunta y escuchar qué respuesta te está soplando al oído.
Una tienda pregunta en su web «¿Qué te pareció nuestro excelente servicio?» y el 90 por ciento responde «muy bien». ¿Qué sesgo explica mejor ese resultado?
El sesgo de no respuesta ocurre cuando quienes deciden contestar son sistemáticamente distintos de quienes no lo hacen.
Cuando solo contesta quien quiere desahogarse aparece el sesgo de respuesta; cuando la pregunta usa adjetivos que juzgan, el sesgo es de .
Empareja la señal con el sesgo
Une cada situación del terreno de encuesta con el tipo de sesgo que revela:
Toma una pregunta de encuesta que hayas visto (una de satisfacción, una política, una de mercado). Diagósticala: ¿usa palabras que juzgan? ¿mezcla dos temas? ¿deja fuera opciones? Reescríbela en versión neutral y explica qué respuesta estaba empujando la original.
Pregunta guía: si quitas los adjetivos, ¿la pregunta sigue teniendo favorita?
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Un alcalde presume una encuesta sobre su gestión. Un detalle revela el sesgo. Señálalo:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Chequeo: sesgos de encuesta
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Para dominar este tema
- El sesgo puede entrar aunque la lista inicial sea justa.
- No respuesta: quien contesta difiere sistemáticamente del resto.
- Selección: el método deja fuera a todo un grupo.
- Redacción: la pregunta empuja la respuesta con sus palabras.
- Reescribe en neutro: sin adjetivos, una sola cosa, opciones completas.
Siguiente: Por qué «4 de cada 5» lleva un rango — incluso con muestra y preguntas honestas, la encuesta no entrega un número exacto: entrega una franja con su margen de error.
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