No todos los números se tratan igual

Un dato es cada valor que registras: la respuesta de una encuesta, la medida de un objeto, la calificación de un alumno. El primer paso de cualquier análisis es clasificarlos, porque la operación que hagas después depende del tipo.
Cualitativos (o categóricos): describen una calidad, no una cantidad. El color favorito, la marca de un auto, el estado civil, el equipo de fútbol. No tienen sentido numérico: no puedes promediar «rojo, azul, verde». Aquí lo natural es contar frecuencias: cuántos cayeron en cada categoría, y expresarlo como porcentaje.
Cuantitativos: son cantidades con número real. El precio, la edad, los kilogramos, los minutos. Estos sí admiten promedios y operaciones. Dentro de ellos hay dos sabores: los discretos surgen de contar y toman valores aislados (número de hijos, personas en una casa: no hay 2,3 hijos); los continuos surgen de medir y pueden tomar cualquier valor dentro de un rango (estatura, peso, tiempo: 1,72 metros, 68,5 kilos).
El truco de los números que son etiquetas
Un peligro frecuente: las encuestas codifican respuestas con números. «En una escala, 1 significa nada de acuerdo y 5 totalmente de acuerdo». Esos números parecen cuantitativos, pero son categorías ordenadas con etiqueta numérica. Sumar el «1» de una persona con el «5» de otra y dividir no da una cantidad real: los saltos entre 1 y 2 y entre 4 y 5 no representan distancias iguales. A esto se le llama dato cualitativo ordinal.
¿Por qué importa? Porque alguien puede reportar que «la calificación promedio del servicio fue 4,2» y sonar muy preciso, cuando en realidad el 4 y el 2 no son una medida física. No es que esté prohibido promediar escalas, pero entender que son etiquetas ordenadas te hace desconfiar de quien las trata como centímetros o pesos. Clasificar bien el dato te dice cuándo un número es firme y cuándo es una convención.
¿Cuál de estos es un dato cuantitativo continuo?
Tiene sentido calcular el promedio de los colores favoritos de un grupo.
Los datos que describen una cualidad se llaman ; los que expresan una cantidad se llaman , y dentro de estos los que se cuentan uno por uno son .
Empareja el dato con su tipo
Une cada variable con el tipo de dato que corresponde:
Elige cinco columnas de una libreta o de una encuesta que hayas visto. Clasifica cada una como cualitativa, cuantitativa discreta o cuantitativa continua. ¿Cuál columna te resultó ambigua y por qué?
Pregunta guía: ¿esto se cuenta, se mide o solo nombra?
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Un alumno describe un conjunto de datos. Una afirmación clasifica mal. Señálala:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Chequeo: clasificar datos
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Para dominar este tema
- Clasifica primero: cualitativo (cualidad) o cuantitativo (cantidad).
- Los cuantitativos discretos se cuentan; los continuos se miden.
- A los categóricos se les cuenta la frecuencia, no se les promedia.
- Desconfía de números que son etiquetas de una escala.
- El tipo de dato decide qué promedio y qué gráfica tienen sentido.
Siguiente: De la lista al resumen: tablas de frecuencia — aprenderás a tomar datos crudos y convertirlos en un resumen ordenado que ya se puede leer de un vistazo.
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