De unos pocos hablamos por todos

La población es el grupo completo que quieres conocer: todos los estudiantes del país, todas las familias, todos los electores. Medirlos a todos es casi imposible: cuesta mucho, tarda demasiado y a veces los destruye (probar todas las bombillas las agota). Así que se estudia una muestra: un subconjunto, y de sus resultados se infiere lo de la población.
El puente entre muestra y población se llama representatividad: la muestra debe parecerse a la población en las características que importan. La mejor garantía es el muestreo aleatorio, donde cada persona tiene una oportunidad conocida y justa de ser elegida. Cuando el azar decide quién entra, no hay dedo humano sesgando el grupo, y las diferencias entre muestra y población se vuelven ruido medible, no distorsión sistemática.
Cómo juzgar si una muestra representa
Frente a cualquier «el 60 por ciento de los mexicanos opina», haz tres preguntas. Uno: ¿cuál es la población? Hablar de «los mexicanos» exige cubrir ciudades y campos, jóvenes y ancianos, ricos y pobres. Dos: ¿cómo se eligió a la gente? Aleatoria es lo ideal; si fue por Internet, voluntarios o una sola zona, hay sospecha. Tres: ¿la muestra se parece a la población en lo relevante? Si estudias hábitos de sueño de adolescentes pero encuestas solo a los que llegan temprano a la escuela, excluyes a los que duermen mal y llegan tarde: justo los más interesantes.
A las muestras que se arman «con quien está a la mano» se les llama muestras de conveniencia, y son las más traicioneras: son baratas y rápidas, pero no permiten generalizar. Un estudio hecho solo con estudiantes universitarios de primero describe a ese grupo, no «a las personas». Reconocer la muestra es reconocer hasta dónde alcanza la frase.
Una empresa quiere conocer el ingreso promedio de las familias de un país y solo encuesta a los clientes de sus tiendas de lujo. ¿Cuál es el problema principal?
Una muestra muy grande pero elegida de forma sesgada puede representar peor a la población que una muestra menor pero aleatoria.
Al grupo completo que quieres conocer se le llama , y al subconjunto que realmente estudias, . Para que este último permita hablar del primero debe ser .
Clasifica cada muestreo
Marca si cada forma de elegir participantes permite o no generalizar a toda la población:
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Busca una noticia con una encuesta («el 65 por ciento aprueba…»). Averigua a cuántos y a quiénes preguntaron y cómo los eligieron. ¿La muestra cubre a toda la población a la que se aplica la cifra, o deja fuera a algún grupo? Escribe qué le preguntarías al reportero antes de confiar.
Pregunta guía: ¿cómo se eligió a la gente, no cuánta gente?
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Un colegio estima la estatura promedio de TODO el colegio. Un paso invalida el resultado. Señálalo:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Chequeo: población y muestra
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Para dominar este tema
- La población es el grupo completo; la muestra, la parte que estudias.
- Generalizar solo vale si la muestra es representativa.
- El azar en la elección evita el sesgo del dedo humano.
- Una muestra enorme y mal elegida retrata a quien no es.
- Pregunta siempre a quién y cómo se seleccionó, no solo cuántos.
Siguiente: Sesgos: quién no responde y cómo se pregunta — aunque la muestra esté bien elegida, el sesgo puede estar en quién se anima a contestar y en la forma de la pregunta.
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