
La línea de agua: ¿hebreo o griego?
Mapa conceptual
- Los libros que no están en todas las Biblias
- La línea de agua: ¿hebreo o griego?
- La línea de agua: ¿hebreo o griego?
- Trento y la Reforma: el canon se vuelve dogm
Hacia el s. III a. C., los judíos de Alejandría tradujeron su biblioteca al griego: la Septuaginta. Los libros que tradujo eran más que los del canon hebreo posterior —Judith, Tobit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, 1-2 Macabeos, los añadidos a Ester y Daniel, Salmo 151, los Macabeos mayores (4-5 en algunas tradiciones)— porque el movimiento de traducción recogió a los autores escritos directamente en griego y a los hebreos perdidos. Ese fue el libro usado por la Iglesia primitiva, del que Pablo y los Hechos citan. Cuando el judaísmo cerró su lista (Yamnia no fue un concilio, pero el canon hebreo quedó fijo hacia el s. II-III: veinticuatro libros, sin estos), y cuando Jerónimo tradujo la Vulgata al latín desde el hebreo (hebraica veritas), puso los nuevos fuera de la línea y el debate se sembró: los unos los llamaron «eclesiásticos» (se leen en la Iglesia, no prueban doctrina). Agustín y la práctica litúrgica los siguieron usando; en 397 el Concilio de Cartago los incluyó entre los libros divinos, y la lista africana se volvió estándar en Occidente. La línea de agua era la filología: la lista hebrea contra la lista griega.
¿Por qué los protestantes llaman «apócrifos» a los libros que los católicos llaman «deuterocanónicos»?
Trento y la Reforma: el canon se vuelve dogma
Hasta el s. XVI el acuerdo práctico era «la Biblia con estos libros» — la Vulgata con sus glosas, el uso litúrgico. La ruptura convirtió la lista en artículo. El Concilio de Trento (1546) definió los libros «con todas sus partes, tal como se han venido leyendo en la Iglesia católica y están en la Vulgata» como sagrados y canónicos, con anatema al que otra cosa sintiera: el criterio era la tradición de uso, no el hebreo. La respuesta protestante fue de criterio y de doctrina a la vez: sin hebreo no hay canon; y sobre todo — el Eclesiástico no probaba nada contra la justificación por la fe, 2 Macabeos 12,43-45 (orar por los muertos para «desatar el pecado») era la prueba textual del Purgatorio que los reformadores no podían admitir. Desde entonces, el mismo libro puede ser Palabra de Dios en una Biblia y literatura piadosa útil en otra. El detalle menos discutido: Ortodoxia nunca tuvo concilio de Trento — su lista quedó abierta hasta hoy (el canon etíope incluye 1-2-3 Meqabyan, Enoc y Jubileos), y «anagignoskomena» significa exactamente eso: lo que se puede leer.
Jerónimo, traductor de la Vulgata, rechazó dar a los libros nuevos la misma autoridad que a los del hebreo, y su posición dominó sin discusión toda la Edad Media.
El canon católico cuenta libros (los más los deuterocanónicos), el protestante — y el etíope, con Enoc y Jubileos, llega a .
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Lo que aportan — y por eso se discutió
¿Un texto puede ser inspirado y a la vez tardío? ¿Qué hace la fe con la lista cuando la lista le quita un apoyo?
Tu Biblia tiene un índice que otras Biblias no tienen, y la diferencia no es capricho. ¿Qué te cambia la lectura del NT sabiendo que Jesús y Pablo usaban la Septuaginta con estos libros dentro — o que los reformadores quitaron el único texto «explícito» de una doctrina?
Un ejercicio: leer Sabiduría 13 y Romanos 1 en paralelo; o Tobit 4 y el doble mandamiento.
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